Adoracion en Movimiento

Adoracion en Movimiento

Aunque la narración bíblica a menudo representa a la comunidad de Dios como un pueblo en movimiento, los creyentes que viven la realidad del desplazamiento enfrentan desafíos como adoradores cuando se ven obligados a abandonar sus hogares y comunidad. Para el Superintendente de Distrito de Ucrania, Volodymyr Masyuk, y su compañera de vida y ministerio, Sylvia Cortez Masyuk, el desplazamiento en medio de la guerra presenta obstáculos para reunirse con la comunidad de fe y los lleva a contemplar la esperanza de la adoración cristiana: la Resurrección.

En los primeros días del conflicto, los miembros de la iglesia desplazados se conectaron entre sí a través de videollamadas desde los refugios antibombas. “Colectivamente tuvimos la sensación de tener que reunirnos y orar juntos”, dice Sylvia. Se reunían diariamente hasta el momento en que un número significativo de miembros se vio obligado a evacuar la ciudad. La distancia de su hogar, su país y su iglesia evocaba sentimientos de exilio. “Esta guerra amenaza con separarnos”, dice Sylvia. “Creemos que la adoración es un momento para buscar colectivamente al Señor y poder re-incorporarnos con Dios y entre nosotros”.

“El servicio de adoración en términos de reunirse con regularidad, cantar y escuchar un sermón, ha cambiado y, en muchos sentidos, no está sucediendo [como antes]”, dice Volodymyr. “Pero las formas en que estamos aprendiendo a conectarnos y dar y recibir unos de otros es realmente algo hermoso y una nueva forma de re-incorporarnos unos con otros que nos cambiará para siempre”.

“Preparar y escribir un sermón mientras se estás refugiado es verdaderamente un acto lleno de esperanza”, —Volodymyr y Sylvia Cortez Masyuk.

Para la Pascua, los Masyuk regresaron a Kyiv, donde se reunieron con creyentes ucranianos para un servicio al amanecer en un parque público. La reunión anual marcó una tradición de treinta años. Este año, sin embargo, la pareja notó cuán diferente experimentaron el servicio. Aventurarse en el espacio público antes del amanecer, apenas una hora después del levantamiento del toque de queda matutino, se sintió como un acto valiente, talvez desafiante, acto de fe frente al imperialismo. Este año, el Superintendente ucraniano predicó la Resurrección utilizando Lucas 24, señalando de manera más conmovedora que nunca, que Cristo resucitado llevaba las heridas de la violencia cuando se presentó a los discípulos.

Un recordatorio convincente de la osadía que tiene la esperanza cristiana para la iglesia, le llegó a Volodymyr en una noticia que presentaba la historia de los agricultores ucranianos que persistieron en sembrar semillas en sus campos durante una temporada de guerra. Puede que no tengan un hogar al que regresar, relata, pero siembran creyendo que el futuro promete una nueva creación. “Me conmovió hasta las lágrimas”, dice Volodymyr mientras confirma un principio central del evangelio: “La muerte, la destrucción y la guerra no son el fin”.

“De muchas maneras, …Cristo todavía se nos está revelando, especialmente ahora”, afirma la pareja. “Nuestra oración es que lo reconozcamos en el peso de esta oscuridad y encontremos esperanza en el Cristo resucitado y herido”.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que el número de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo supera los 84 millones. Para obtener más información sobre las formas en que los nazarenos están respondiendo a la crisis del desplazamiento, visite www.NCM.org/RefugeelmmigrantSupport. Para obtener más información sobre el ministerio de compasión en respuesta a la crisis en Europa del Este, visite www.NCM.org/Ukraine-Crisis.
Chet Bush es escritor/editor de Ministerios Nazarenos de Compasión.

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